viernes 25 de julio de 2008

Córtalas

Amigos, que gran hipocrecía. Solía creer que eso de que los amigos de verdad se cuentan con los dedos de la mano y te sobran dedos era una pendejada. Ahora veo que estaba muy equivocado. Los verdaderos amigos son muy pocos, los demás no importan. Aveces están pero no cuando los necesitas. Pero tampoco es culpa de ellos nadamás, yo también soy igual, todos somos así, solo que unos negamos la verdad por creernos muy chingones. En realidad no importa cuantas cosas hagas con las personas, tus amigos de verdad son algo muy muy escaso. No importa si sales con tus "amigos" a comer, al cine, si platicas con ellos todos los días, si cojes con ellos, si pistean juntos, en realidad amigos amigos no son.

Ahora, ¿porqué de la nada estoy escribiendo esto? ¿acaso porque uno de mis amigos me hizo algo y estoy ardido? no, no es eso, ¿entonces será que la horrible verdad invade mis pensamientos tras platicar con uno de ellos? posiblemente. La cosa es que en realidad todos somos una bola de hipócritas y me caga eso. Por lo mismo siempre intento ser lo más honesto que pueda. Pero aveces por querer conservar la amistad uno se calla muchas cosas, A la chingada con todo eso, prefiero tener pocos pero buenos amigos que un montón de gente pendeja que me habla. La gente a la que me refiero sabe quien es, así que en pocas palabras estoy diciendo que vayanse a la verga ya no somos compas.

domingo 13 de julio de 2008

pero así lo sentí

Recuerdo bien esa noche, típico de tí decir las peores cosas en los mejores momentos. Era la primera vez que lograba algo importante y tenías que arruinar el momento. La cena era perfecta, comida italiana, tu favorita, estábamos festejando algo mío y aún así me preocupé porque fuera comida de tu agrado. Todo era perfecto hasta que dijiste esas palabras.
-Tengo que hablar contigo.
-¿Que pasó?
-No se cómo decírtelo asi que ahí va. Ya no puedo con todos los remordimientos ni quiero estar preocupada escondiéndome. Eh estado saliendo con mi ex novio desde hace 1 mes y voy a regresar con él.
-¿Es broma verdad?
-Cálmate no hagas una escena. Traté de decírtelo antes pero siempre estabas ocupado con tus cosas y yo en verdad nuca dejé de quererlo. Todo el tiempo que él se fue seguimos hablando y seguimos siendo amigos. Después llegaste tú y pues si la verdad en el momento fue algo especial, pero algo pasajero nadamás, se consumió la llama muy pronto.
-¿Porqué me haces ésto? después de todo lo que hice por tí, ¿así es como me pagas? no me merezo esto.
-Porfavor baja la voz, no llames la atención.
-Es que no lo puedo creer, creí que significaba más para tí.
-Es que significas mucho para mí, entiéndelo, pero es lo que siento, no puedo estar mintiéndote.
-Pero yo te quiero demasiado, y nadie, nisiquiera él te va a querer como yo lo hago.
-ése es el problema, yo no te quiero, y no puedo forzar algo que no está ahi.
-¿Entonces para que tanto teatro? ¿Porqué llegar a todo esto? ¿Porqué hacerme sufrir así?
-No sé, simplemente no sé, ya déjalo así, no me hágas más preguntas.
-Qué fácil lo dices, tan frío.
-Perdóname.
-¿Y todas las cartas, las noches que pasamos juntos, todas esas ridículas canciones, todas esas veces que me dijiste que me amabas, todo fue una mentira?
-De verdad perdóname, me tengo que ir.
-Espéra...
-¿Que pasó?
-Solo quería verte a los ojos una última vez.

Hubo tantas cosas que me cayé, que nunca te dije y que tal vez nunca diga, al fin que nunca te importó.

mis ojos en tus ojos

La vida sigue dando vueltas y cambiando el curso de lo que es mi destino, y eso que no creo en eso de que todo esta escrito, pero aun asi sigue cambiando todo. Un día estás arriba, otro abajo y aveces enmedio y de lado, y no no es nada sexual maldito lector pervertido. Lo que quiero decir aquí es que en realidad no se que decir ni como decirlo pero lo siento en alguna parte de mí, ¿confuso? tal vez, pero es parte de mí todo eso de la confusión, los que me conocen saben de qué hablo y los que no pues supongo que les estoy dando una idea. A lo que intento llegar, creo yo a menos de que sea el alcohol hablando, es a esa cosa que sientes cuando no te falta nada pero sientes como si te faltara algo, claro no es como para quitarte el sueño ni nada así, pero es como la espinita que se te enterro en el dedo o como la comezón que te da en la cabeza al levantarte. Supongo que aveces es la sensación de extrañarla, si,si ya paso mucho tiempo pero aveces la extraño, para que mentirme si es como "el amor de mi vida" que no es muy larga pero ah sido maravillosa, es bonito no arrepentirse de nada, sencillamente mi vida es excelente; otras veces es eso del lado artístico, que si hago música, que si hago cine, que si hago radio, que si hago teatro, que si me involucro, que si no me involucro, que si bailo de nuevo, que si no bailo nunca, que la banda se arma otra vez y puras decisiones que no llegan a nada pero sigo con las ganas. Supongo que es parte de crecer y eso, en verdad no me importó nunca madurar pero lo estoy haciendo sin querer queriendo. De ahí en fuera creo que todo lo que quería decir es "te quiero", ¿a quien? no lo se, a quien o necesite o quien lo sienta, porque creo que si lo demuestro a las personas para quien lo siento de verdad y también gracias por todo. Bueno, se me acaban las palabras y la cerveza, así que ¡salud!

miércoles 2 de julio de 2008

Sequía Emocional (final)

Julián la miraba detenidamente. Noté que torcía su labio mientras la inspeccionaba.
-Traje algo de champaña.- dije queriendo romper la tensión.
Nos sentamos en el sillón mientras ella servía las copas, aún no había señal de Emma. Abril se sentó junto a Julián y se llevó un cigarro a la boca mirando detenidamente a mi amigo. Julián lo encendió y se le quedó viendo a los ojos.
-Me agrada tu amigo.- dijo Abril.
-¿Cuál es la relación que tienes con Emma? ¿Eres su novia o algo así?
-Típico.
-¿Qué?
-Ven a dos mujeres juntas y lo primero que hacen es imaginárselas en la cama.
Julián soltó una ligera carcajada. Yo estaba cada vez más impaciente, rechinando los dientes cada vez más fuerte. Julián llenó las copas de todos, Abril dió un trago grande a su copa, yo nisiquiera toqué la mía. Mis manos se sentían como alambre de púas cada vez que las pasaba por mi cabello. Abril comenzó a ignorarme mientras jugaba con su cabello. Fue cuando empecé a perder la razón. Tenía ganas de matarla pero a la vez sentía un gran deseo de acostarme con ella. Julián la abrazó y ella puso su mano en la entrepierna de él.
-¿Te gusta el cabello de Mario?- preguntó Julián.
Ella solo rió ligeramente mientras acariciaba la pierna de él.
-A mi no me gusta, no me gusta en absoluto.
-Vamos a algún lado, sólo tu y yo.- dijo ella ignorando el comentario de Julián.
-¿Estás protegiendo a Emma de mí?- dije un poco alterado.
-Estás perdiendo tu tiempo.
-Mira su cabello, parece una especie de retrasado.- insistió él.
-Retrasado, esa es la palabra.
-Alomejor lo imaginé pero una vez la amé.
-Si, lo sé, la dejaste en esa tina.
-¿Eso te dijo ella?
-¿Entonces cuál es la verdad?


A Julián se le acabó la paciencia y la tomó del cuello por la espalda, levantándola lentamente. Ella pateabe y gemía mientras le jalaba el brazo, apenas podía respirar.
-¡Julián!- grité
-Está bien, relájate.- y aflojó un poco el brazo -¿Te gustaría que alguien te dejara el cabello así?- le preguntó a Abril. Con su mano libre sacó una navaja de su chamarra y me la dió.
-Córtale el cabello.- me dijo - córtaselo de la manera más horrible que se te ocurra.
Los ojos de Abril reflejaban un miedo terrible a lo que pudiera hacerle, el rimel de sus ojos empezó a escurrir por sus mejillas y mientras más asustada la veía más podía sonreír. Pero aunque me moría de ganas de hacerlo solo sacudí la cabeza de un lado a otro y Julián la dejó caer. Asustada se dirigió a sentarse en el sillón. Fue entonces cuando pregunté.
-¿Dónde está Emma?
-En su habitación.
-Has lo que quieras con ella Julián.

Entré silenciosamente a la habitación, no había ninguna luz mas que la luz de la luna. Se veía tranquila, su cabello brillaba reflejando la poca luz que entraba. Al verla ahi dormida sentí un fuerte deseo de acercarme, pero sabía que jamás volvería a ser mía. Solo quedaba una cosa por hacer. Tome las tijeras y se las clavé en la espalda una y otra vez, tal vez cincuenta veces, no lo recuerdo bien, y ya que las sabanas blancas se tornaron rojas corté un mechón de su cabello. Ya no había nada ahí.

jueves 1 de mayo de 2008

Sequía Emocional (parte 4)

Cruzé la calle, un zumbido llenaba completamente mi cabeza. Intenté relajarme para ver si lograba hacer que se fuera. Dejé caer mis manos hacia los lados y respiré profundamente. El aire se sentía denso, se podía ver vapor salir de las coladeras. En ese momento contaba con 20 dólares y medio tanque de gasolina. Al voltear a ver al Jetta los ojos comenzaron a arderme. Emma estaba estudiando Psicología, me pregunto si le llamaría a esto un desplazamiento emocional. Respiré profundamente de nuevo y vi de reojo una licorería que estaba en esa calle. Me dirigí a ella y al entrar caminé hasta llegar a la parte trasera del establecimiento. Había musica que parecía sacada de una película de Tarantino. No había ningun cliente en el lugar, sólo estaba el encargado, un hombre chaparro de tipo irlandés, pelirojo. Caminé hacia el y le dije-Vodka, algo barato.- contestó con un quejido pero no parecía molesto, sus ojos se veían perdidos, probablemente había usado alguna droga. Me entregó una botella y nuestros dedos se rozaron. Hubo un silencio incómodo y sin pensarlo lo golpeé en la cabeza con la botella, pero la botella no se rompió. Plástico, era una maldita botella de plástico. Seguí golpeándolo hasta que su camisa quedó salpicada de sangre, como la mía. Su ojo derecho sangraba pero no gravemente. Finalmente le dí un golpe lo suficientemente fuerte como para tumbarlo. Se levantó y me apuntó con una escopeta, jaló el gatillo y no pasó nada, el arma de había trabado.
-Me encanta esta música.
Sonreí, tomé dos botellas de champagne y le arrojé los 20 dólares que me quedaban.
-No quiero robarle,- grité mientras salía corriendo de ahí -En realidad no se que quiero.

Una vez afuera comencé a caminar hacia el Jetta. Casi me da un paro cadiáco pero fuera de eso estaba bien. Abrí una de las botellas y la espuma blanca chorreaba sobre mi brazo. Le dí un trago y dejé que las burbujas invadieran mi garganta. Sabía bastante bien, lástima que el momento fuera arruinado por las sirenas que se escuchaban acercandose. Supongo que 20 dólares no eran suficiente para dos botellas de champagne y una quijada rota. Las sirenas se escuchaban todavía mas cerca y comencé a desesperarme porque Julián aun no llegaba.

Llegó Julián en su motocicleta, se bajó y caminó hacia el auto.
-Aléjate de mí. Acabo de asaltar una licorería.
Julián vestía como lo recordaba, su chamarra de piel gastada y unos jeans. Escupió y me miró enojado. Subió al auto y vi su cara iluminada por un poste de luz. Seguía teniendo la mirada igual que antes, se mantenía joven. Se le había caído un poco el cabello, igual que a su viejo. Olía a execivamente a tabaco y al mismo perfume de hace años.
-Entonces no era broma.
-¿Qué?
-De verdad te cortó el pelo muy mal.
-Ha sido un día largo.- suspiré
-¿Había cámara de seguridad en la tienda?
-No ví ninguna.
-Tal vez tengas suerte por primera vez.
-Gracias por venir.
-¿Estas temblando marica?
-Sí, sí, a mí también me da gusto verte.
Me puso una mano en el hombro y me dijo -Cinco largos años hermano.
-No me lo recuerdes.
-Vamos, quiero conocer a la tipa que te cortó el cabello, suena como una mujer interesante.
-¿Estás mal de la cabeza?
-Me refiero a que hay que llevar el auto a donde pertenece, ¿está bien?

Abril abrió la puerta, nos recibió con una sonrisa, su cara llena de sudor y el lipstcik corrido. La perra se burló de mí. Julián y yo seguíamos parados en el pasillo. Aún así me sentía mejor, Julián es fuerte, así que yo no tenía que serlo. Abril seguía parada ahí en la puerta, recargada en el marco. Miró a Julián detenidamente, ladeando la cabeza como lo hacen los gatos. Presentí que no le agradó mucho eso.
-Te presento a Julián.
-Adelante.- y se apartó de la entrada.
No había rastro de Emma por ningún lado, tal vez no deberíamos haber estado ahí.

domingo 20 de abril de 2008

Sequía Emocional (parte 3)

Abril me pidió que me mojara el cabello mientras miraba la televisión, por alguna razón se negaba a verme directamente a los ojos. Entré al baño y me encontre con un tapete un poco gastado de color verde, abrí el sink y el agua fría comenzó a caer. Me hubiera gustado poder haber estado en ese baño cada mañana, era un baño muy acogedor como los que salen en revistas o películas, algo muy surreal. Me hubiera gustado poderme haber lavado los dientes con la pasta de ella, usar el mismo jabón. La cortina de la regadera era de un plástico un tanto transparente y un dibujo de unos peces nadando en ella. En la parte de atrás de la puerta había un calendario que al parecer no habían cambiado, seguía puesto en el mes de Marzo, era un calendario de personajes de comics de la época de los 50's, estaba Dick Tracy, Betty Boop, el Fantasma y otros tantos personajes. Betty Boop siempre me ha parecido espantosa, con esos ojos extremadamente grandes, su boca nisiquiera esta bien definida y la figura de anoréxica tampoco ayuda mucho, eso sin contar el tamaño desproporcionado de su cabeza, parece una clase de extraterreste con polio. Abrí el gabinete detrás del espejo, estaba lleno de cosas típicas de mujer, toallas femeninas y todo eso que regularmente prefiero evitar. Tome unas pastillas que encontré ahí, no estoy seguro de que pastillas eran pero lograron quitarme el dolor de cabeza que tenía. Aunque la puerta estuviera cerrada escuchaba a Emma y a Abril discutir en voz baja. Metí mi cabeza en el sink, el agua estaba fría, demasiado fría, pero no era nada comparado con como podía sentir el ambiente.

Salí del baño y Emma me pidió que me quitara la camisa. Me pareció un poco extraño y comencé a recordar viejos tiempos. Ella lo notó en mi mirada y dijo - No es lo que piensas, simplemente no quiero que te llenes de cabello.- La miré fijamente a la cara, con mis pensamientos envueltos como una bolsa de basura que deseaba que se tragara, deseaba decirle que le dijera a esa tal Abril que se marchara para poder hablar con ella, para poder lamer las heridas del pasado. Pero ella no podía leer mis pensamientos. Su mirada se alejó de mi. Me quité la camisa y me senté tal y como me lo habían indicado. Abril se acercó con unas tijeras y un peine.
-¿Cómo lo quieres?
-No se, diferente suopongo.
Emma fumaba mientras nos veía. Abril se acercó a mi y pude sentir su aliento en mi nuca, me tocaba la barbilla y el cuello. Puso su mano sobre mi pecho y me pidió que me sentara derecho. Recordé cuando era niño y mi madre me cortaba el cabello, siempre me hacía ver horrible. Escuché el primer corte de las tijeras cerca de mi oreja.
-Eh escuchado de ti.- me dijo.
-Tu no sabes nada.
-Londres, que romántico.
-Si, ¿tienes algún problema con eso?
-Pero antes de irse tenías que llegar a hacer un último trabajo.
-No era un trabajo de esos exactamente.- interrumpió Emma.
-Como sea, un novio de verdad no lleva a su novia a un lugar como ese y mucho menos te deja dentro de una tina cuando te da un ataque producido por las drogas que él te dió.
-¡Eso no fue lo que paso!- le dije a Emma.
-No recuerdo nada.- y suspiró.
-¿Como es un novio de verdad?- le pregunté a la perra esa.
-Nada parecido a tí.- Emma guardaba silencio mientras yo escuchaba los tijerazos cortando mi cabello.
-De verdad la amaba, solo intentaba protegerla.- Emma se levantó y salió de la habitación. Se miraba completamente diferente, en verdad no era la misma que yo había conocido, la misma que había amado. Abril soltó una pequeña risa.
-Amor, ¿qué es eso en realidad?

Cerré mis ojos, en realidad no estaba enojado, simplemente perdido y cansado. En eso sentí una pequeña punzada, Abril me había cortado la oreja un poco y comencé a sangrar. -Oh, lo siento, no fue mi intención. - dijo sarcásticamente. Tomó las tijeras como si fueran un cuchillo y las puso junto a mi garganta.
-¿Qué fue lo que en realidad pasó?
-¿De verdad importa?
-¿A regresaste? ¿A casarte con ella?
-Solo quería verla

Tomé su mano rapidamente para apartar las tijeras de mí, pero ella no se resistió como pensé que lo haría. Al contrario, arrojó las tijeras al sillón. Mi oreja seguía sangrando así que tomé mi camisa y me la puse muy despacio. La sangre caía sobre ella. Abril se hechó a reír.
-Pero mira nadamás como te dejé, pareces un enfermo mental.

Pensé que sería mejor irme antes de que hiciera algo de lo que me pudiera arrepentir. Al dirigirme a la puerta vi mi reflejo en el espejo nuevamente. Mi cabello estaba trazquilado, mi oreja seguía chorreando sangre. Parecía un suicida que había fallado en su intento por partir. Junto a la puerta había una pequeña mesa con un florero y 2 llaveros. Tomé uno de los llaveros disimuladamente y salí del apartamento. Una de las llaves es la de un Volkswagen. Me preguntaba si era la del auto de Emma o de Abril. Las olí, las presione junto a mi corazón. En realidad solo olían a metal. Salí al estacionamiento buscando un Volkswagen y conté cinco de ellos. Intenté abrirlos todos y al llegar al cuarto porfín encontré el que buscaba, un Jetta azul con un aromatizante de Hello Kitty, definitivamente ese era el suyo. El tablero estaba lleno de flores secas y algunas conchas de mar. Adentro podía olerla a ella, su perfume mezclado con humo de cigarro, es inconfundible. Arranqué el auto y comencé a manejar sin un rumbo fijo, nisiquiera me molesté en encender el radio. Lo unicó que podía escuchar era mi quijada tronando, es algo que tengo desde chico de un mal golpe que me dieron. La felicidad se desvanece tan rápido, tanto que aún no puedo recordar que se siente ser feliz, en ese momento no sentía nada en absoluto, no estaba enojado, triste, confundido ni nada parecido, solamente era una bolsa de huesos y tripas que tenía vida y nadamás.

El Jetta se había quedando casi sin gasolina asi que me detuve en la primera gasolinera que ví. Había algo de dinero en la guantera del auto asi que lo tomé, juntandolo con lo que tenía en mi bolsillo llegaba al gran total de 26 dólares. Caminé hacia la caja, detrás del mostrador estaba una mujer con la cara pálida y redonda, detrás de ella veía algunas palomillas chocando con el foco que colgaba en ese pequeño cuarto. Le di 6 dólares, premium, le indiqué, tratandose del auto de Emma no estaría tan mal gastar un poco más, es lo menos que podía hacer. Mientras le hechaba gasolina al auto empecé a recordar esa noche, la noche que todo se fue al carajo. Emma se desplomó en el piso como si no tuviera huesos, su cara se tornó morada. Llamé a al número de emergencia y todo mundo entró en pánico. Salieron huyendo del lugar, como las miserables ratas que son. La cargué y la llevé al baño, dejándola en el piso. El efecto comenzó a pasar y Emma se veía un poco mejor, entonces llegaron los paramédicos, les dije que las drogas eran mías. Pero encontraron a Emma en el baño, estaba sufriendo otro ataque. Por poco moría. Probablemente se metió en la tina para esconderse. Yo no la puse ahí, nunca haría algo como eso.

Antes de irme de la gasolinera busqué un teléfono. Traía cambio asi que usarlo no fue problema. El teléfono sonó tres veces y me contestó la máquina de Julián. Sonó el beep y comencé a desahogarme.
-Emma tiene novia, una puta malnacida. Me cortó el cabello de una manera horrible.- Julián contestó.
-Te dije que no fueras.
-Soy un imbécil.
-¿Le dijiste que la amas?
-Por supuesto.
-Que patético eres.
-También me robé su auto.
-Interesante forma de llamar su atención.
-Supongo,¿que te parece si ahora si vamos por un trago?
-¿Donde estás?- dijo mientras reía.
-En el centro, cerca del bar.
-Llego en 20 minutos, no hagas nada sin que yo llegue.

sábado 5 de abril de 2008

Sequía Emocional (parte 2)

El edificio no tenía llave, asi que entré como lo haría cualquier persona que viviera ahí. El lugar era bastante elegante, estoy seguro que la renta era bastante cara. Había un elevador pero decidí tomar las escaleras. Llegué el 3-D, su apartamento. Toqué la puerta y abrió casi inmediatamente, como si supiera que venía. Traía puestos unos boxers rosas y una sudadera gris. Me quedé unos segundos contemplandola en silencio. Atrás de ella había un espejo en el cual podía verme reflejado, veía mi cara para ver si mi expresión podía delatarme, nunca me gustó mostrarle cuanto la necesitaba aunque era evidente. Aclaré mi garganta y pensé que tal vez había sido un poco impulsivo.
-Tu cabello esta horrible- dijo ella. Asentí con la cabeza y me perdí viendo sus piernas. Caminó hacia la sala y yo la seguí, siempre había sido así, yo era su perro. Una mujer se sentó en el sillón. Era la primera vez que la veía y no me agradaba para nada, sentí odio al verla. También traia puesta una sudadera, Abercrombie decía en el pecho, detesto esa marca, pero aún más la detesto a ella. Inmediatamente agachó la mirada. Apenas y volteaba a verme, pero podía ver sus pensamientos claramente como un humo negro. No quería que yo estuviera ahí. Emma estaba haciendo palomitas en la cocina, así que fuí hacia ella.
-Esa es Abril- me dijo
-¿Estás disfrutando esto?
-¿Que cosa?- Emma presionaba los botones del horno de microondas. Su cabello estaba suelto de nuevo, unos cuantos risos caían hacia la parte delantera de su cuello. Yo estaba parado junto al refrigerador con las manos enterradas en los bolsillos, ella sabía que cuando algo no me parecía optaba por estar en esa posición.
-Entonces,¿qué vas a hacer ahora?
-Actuas como si estuvieramos de vacaciones en la preparatoria todavía.
-Estoy intentando ser amable.- dijo mientras presionaba sus labios
-Bien.
-¿A que veniste?
-A verte, a decirte algunas cosas.
-No creo poder soportarlo.

Sentí un nudo en la garganta y me dirigí a la sala. Me senté en el sillón, cerca de la tal Abril. Cruzó la pierna como apartandola de mí. Emma entró a la habitación con 2 botellas de cerveza y un tazón con palomitas. Abrí una cerveza y Abril hizo lo mismo.
-No tomo.- dijo Emma con la voz un poco alta, como queriendome decir algo
-Esta bien, supongo.
-Tu cabello en verdad se ve horrible.- dijo mientras me miraba fijamente
-Así lo cortan en la cárcel.

Emma se quedó callada por un momento. Abril comenzó a cambiar los canales lentamente, deteniendose en momentos para ver lo que había, apretaba el botón lenta y desesperantemente. Creo que lo hacía a propósito solo por molestarme. Podría matarla facilmente pensé.
-Sabes, Abril es estilista, podría arreglarte ese cabello.- Fue cuando la muy estúpida hizo un ruido como de burla.
-¿Porqué no?- dije con una sonrisa y terminé mi cerveza.